He arreglado el disco duro gracias a que tenía otro estropeado casi idéntico y que tienen la misma placa, y gracias a que es fácilmente intercambiable (pese a que los tornillos en estrella requerían un tipo de destornillador que no tenía, pero... ¿cuándo ha sido eso un impedimento para alguien deseperado y con un destornillador plano pequeñito? Eso sí, me dejé las yemas de los dedos de tanto apretar)
Aprovecho para recomendar a todos los que me leen una premisa que para mi es fundamental: no tiréis NADA, nunca se sabe qué utilidad puede tener. El disco duro estropeado que me ha salvado provenía de mi anterior trabajo, lo saque de la basura y avisé que me lo llevaba para hacer unas pruebas, pero nunca imaginé que me salvaría la información y horas de trabajo ordenándola.
Ya lo debió de decir Diógenes: "Apaña, dale, que ya veremos para que vale".
Puede parecer que esta entrada no ha reflejado un desastre, pero lo de los dedos molidos de apretar con un destornillador minúsculo y el tiempo empleado en un día de descanso laboral bien merecen tal consideración.